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La sabiduría puede llegar con la edad, pero ¿también llega la felicidad ?

Algunos estudios muestran que los más mayores son más propensos a la depresión y la soledad, lo cual puede derivar en tristeza. No es una sorpresa dada la salud y los baches emocionales que acompañan a la vejez. Pero cada vez más estudios sugieren que la felicidad puede incrementarse desde media edad.

En un nuevo estudio, que fue publicado en Psychological Science, investigadores liderados por Angelina Sutin de la Universidad de Medicina de Florida han examinado datos de dos grandes grupos de personas; uno incluye casi 2.300 personas principalmente blancas y con buena educación y una media de 69 años que vivieron en la comunidad entre 1979 – 2010. EL segundo grupo incluye reportes bien recolectados de un grupo representativo de 3.000 adultos que tenían entre 40 y 50 años cuando se hizo el estudio.

Sutin y sus colegas estaban particularmente interesados en explorar las diferencias de felicidad reportadas por ambos grupos, (media edad-los más mayores) se relacionaron con factores que no tienen nada que ver con el envejecimiento en sí, sino que reflejan las situaciones de la vida que se tenían cuando nacieron.

Por ejemplo, crecer en una situación económica difícil podría reducir la sensación de bienestar de una generación entera, (y si este grupo fuese comparado con jóvenes que empezaron en mejores tiempos, podría parecer que hacerse mayor disminuye la felicidad, cuando en verdad las personas mayores fueron menos felices a causa de las situaciones difíciles a las que se tuvieron que sobreponer).

Cuando los investigadores se ajustaron por la influencia de tales experiencias de vida de toda la generación, “El bienestar puede incrementarse con la edad y también entre generaciones. Aquellos que nacieron en la primera parte del siglo 20 tienen peores niveles de bienestar que otros que nacieron después.

Una vez aclarado que cada uno crece en diferentes épocas nos percatamos de que el “bienestar” se mantiene o se incrementa según se hacen mayores.

Esto sugiere que los estudios anteriores que compararon personas entre generaciones fallaron al atribuir la tristeza al envejecimiento, sin tener en cuenta en qué época nacieron.

Por ejemplo, las personas que nacieron en 1940 destacaban con 3 puntos más en bienestar que el resto de personas que hicieron la encuesta en los años posteriores.

¿Qué significa esto para la generación actual? (la cual atraviesa una recesión con altas tasas de desempleo y estancamiento salarial)

La recesión fue ciertamente devastadora para muchas personas. Demasiadas perdieron el trabajo y sus casas y aun peor las repercusiones aún están en el aire. Estas repercusiones dejan un legado duradero. Cuando el desempleo es generalizado, como fue el caso durante la Gran Depresión, el bienestar de toda una generación puede no recuperarse.

Afortunadamente, incluso aquellos que nacen en tiempos difíciles verán como su felicidad crece con los años. (O al menos no serán menos felices de lo que lo eran antes) “Aunque el punto de partida era diferente entre los encuestados, todos afirmaron que con la edad ganaron felicidad, o al menos no la perdieron”, escribe el autor.

¿Entonces por qué tendemos a pensar que las personas mayores están principalmente deprimidas y tristes, cuando ellos mismos son los que afirman que cada año son más felices? Aun cuando los apoyan que el bienestar  aumenta después de media vida….

“Parece una paradoja, pero ambos, felicidad y depresión pueden incrementarse con la edad,” dice Sutin.

Es posible que el oscilar entre ambos estados se algo a lo que empuja la edad.

Con los años las personas tienden a ser más emocionales con respecto a ambos sentimientos: felicidad y tristeza. Esto podría apuntar a por que pensamos así de las personas mayores, la tristeza es a la vez más visible y más congruente con nuestras expectativas sobre esta etapa de la vida.

“Especialmente cuando eres joven, es realmente fácil ver a los más mayores y ver la perdida: Juventud, movilidad, perdida de seres queridos”.

Asumimos que todas estas pérdidas hacen a los mayores infelices. Es difícil ver los beneficios de hacerse mayor: Orgullo por los hijos y los nietos, experiencia en muchos ámbitos de la vida, confianza, sabiduría.

“Hay un montón de razones para ser feliz siendo mayor, pero no son tan visibles como las pérdidas.”

Aun así, cuando ellos están con nosotros, no cabe duda de que son felices.

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