Cuidado de una persona mayor en casa

¿Cómo cuidar a una persona mayor en casa?

La situación actual provocada por el COVID19 nos ha puesto en una situación comprometida para poder mantener el mismo nivel de cuidados y atención de las personas mayores en casa.

Pocas familias han tenido la oportunidad de sacar a los abuelos de las residencias para evitar la situación tan dramática y dura vida en estos centros.

Por otro lado, el confinamiento nos ha impedido poder visitar regularmente a nuestros familiares y vigilar su bienestar. A esta situación se ha sumado miedo a provocar un contagio. Todo ello ha provocado que hayamos estado alejados de ellos.

Protocolos ante COVID 19

En @Noviser hemos reforzado las medidas sanitarias y de higiene para minimizar el impacto de COVID19. Hemos implantado protocolos que nos han permitido mantener a salvo a los mayores. Y hemos logrado que nuestros abuelos hayan podido pasar estos meses en buena salud y perfectamente cuidados.

En estos meses hemos asistido a un deterioro en el estado físico y mental de los mayores. Incluso en aquellos que disfrutaban de un buen nivel de salud.

Vamos a repasar algunas de las dolencias más típicas en la vejez y sus síntomas más habituales.

Un diagnóstico a tiempo puede ayudarnos a reducir el impacto o incluso retrasar sus efectos.

Diagnosticar a tiempo es la clave

La distimia es un trastorno afectivo y del estado de ánimo. La persona suele caer en una apatía general que afecta al estado físico y anímico. Los síntomas son similares a una depresión mayor no severa, pero más continuada en el tiempo.

Puede afectar al sueño, los pensamientos e incluso el apetito.

Los tratamientos con antidepresivos o consultas de psicoterapia son muy efectivos en los primeros estadios del trastorno.

Los síntomas son muy variados, además de los similares a una depresión, podríamos destacar:

  • Falta de concentración o atención.
  • Alteraciones en el apetito (tanto en exceso como en defecto).
  • Cambios de humor frecuentes: llanto, irritabilidad, inquietud.
  • Retraimiento e incomunicación social y familiar.

 

El Parkinson es una enfermedad del sistema nervioso que afecta al movimiento. Es una enfermedad progresiva y que no tiene cura, pero que puede ralentizarse con un buen tratamiento y seguimiento médico.

Algunos de los síntomas más habituales son:

  • Rigidez en las extremidades (por ejemplo, brazos estáticos al andar)
  • Dificultad en el habla.
  • Dificultad en mantener el equilibrio o una postura erguida.
  • Pérdida de los movimientos inconscientes. Como parpadear, reír, …

En las etapas más avanzadas de la dolencia se añadirán otras complicaciones:

  • Trastornos del sueño
  • Dificultad para masticar y/o tragar.
  • Depresión y cambios emocionales.
  • Incontinencia urinaria y/o estreñimiento.
  • Alzheimer y Demencia Senil.

Durante estos meses hemos sufrido un aumento de casos detectados de Alzheimer o de sus efectos, todo debido a la situación tan dura que estamos sufriendo.

Estas patologías van de la mano y comparten muchos de sus síntomas.

Alzheimer es una enfermedad de larga duración que afecta al tejido neuronal, cuando su regeneración habitual no compensa la muerte natural de las neuronas.

La demencia surge en episodios más avanzado de Alzheimer.

Los inicios siempre suelen coincidir con pérdidas de la memoria a corto plazo. Estos suelen ser los síntomas y causas:

  • Desarrollo tares habituales y cotidianas. Es muy típico el “olvido” de las tareas comunes que desarrollamos habitualmente y mecánicamente. Esto suele derivar en falta de higiene o mala alimentación del paciente. También suelen ser habitual el olvidar la ubicación del domicilio.
  • Dificultad en el habla y pensamiento. Las personas mayores suelen olvidar palabras y/o expresiones habituales, tienen dificultades para mantener el hilo de las conversaciones.
  • Trastornos emocionales y de comportamiento. Los trastornos emocionales son muy variados: episodios depresivos, ansiedad, melancolía, agresividad, etc. Estos trastornos suelen afectar muy habitualmente al sueño y provocar estados de inquietud.
  • Esclerosis Múltiple y ELA.

También son enfermedades que suelen confundirse, pero que tienen unos síntomas y tratamientos diferentes. Ambos comparten que son neurodegenerativas y que afectan al sistema nervioso.

La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) afecta a las neuronas encargadas de los movimientos voluntarios. Mientras que la Esclerosis Múltiple (EM) provoca una interrupción de la comunicación entre neuronas debido a la pérdida de la mielina.

En los primeros estadios de ELA o de EM los síntomas son similares, incluso a los del Parkinson: rigidez en los movimientos, pérdida de equilibrio, debilidad en las extremidades o pérdida de movimiento.

Cuando las enfermedades van avanzando, las complicaciones de la ELA se centran en problemas de movilidad. Mientras que la EM provoca además problemas medulares y sensitivos.

Resumen

Como todos sabemos un diagnóstico a tiempo es clave en la evolución de la enfermedad.

Nuestro personal tiene la formación y experiencia requerida para detectar estos pequeños signos e informar a la familia a tiempo.

En los estadios iniciales de Alzheimer es muy importante contar con la ayuda de personas que vigilen a los mayores, evitando situaciones de abandono higiénico o trastornos alimentarios. Evitar que salgan de casa sin control y evitar problemas domésticos (fuegos encendidos, grifos sin cerrar, puertas abiertas, etc)

Además de que son de gran ayuda para mantener una calidad de vida aceptable y poder mantener sus hábitos sociales. Evitando depresiones y aislamientos, e incluso intentos de suicidio.

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